DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL CONGRESO, ARMANDO BENEDETTI, EN LA ENTREGA DE RESULTADOS DEL VOTO CARIBE.
BARRANQUILLA - ATLANTICO
AGOSTO 13 DE 2010
La tradición impulsada por el prócer Francisco de Paula Santander ha proclamado que Colombia es un país de leyes. Tanto caló en nuestra conciencia colectiva el postulado santanderista que todos los problemas nacionales se han querido solucionar a través de la expedición de leyes. Por eso no causa sorpresa que en menos de 20 años se hayan expedido más de 1500 normas con fuerza de ley y se haya modificado la Constitución en casi 30 ocasiones.
En el caso de la organización político-administrativa del Estado colombiano, nuestra historia legislativa nacional ha sido absolutamente inconsistente en cuanto al ordenamiento territorial. Desde el federalismo radical instituido por la Constitución de 1863 hasta el centralismo asfixiante que propuso la Carta Política de 1886, hemos vivido las más variopintas formas de distribución de competencias entre la Nación y las regiones.
La región autónoma es una de las grandes luchas del Caribe Colombiano. Hace 150 años, en pleno centro de lo que hoy conocemos como el Departamento del Atlántico, nació el Estado independiente de Cibeles, con capital Sabanalarga y constitución en español e ingles. Lo extremo ni lo pintoresco disminuyen la fuerza de ese testimonio que s e repetiría en 1919 con la Liga Costeña, sin duda el más vigoroso de los movimientos de protesta en la Costa Caribe.
Dijo entonces la Liga Costeña en la declaración final de su Asamblea: "La Costa Atlántica no tiene por qué pagar con su estancamiento la estrechez de criterio de los economistas adocenados que desconocen aquello sobre lo que ponen a legislar."
Tampoco ahora tenemos por qué pagar, en términos de pobreza, las andanzas de los adocenados autores intelectuales y materiales de un proceso continuado de exclusión que, al discriminar a media Colombia, limitó el alcance del desarrollo de toda la república.
Hace apenas 9 años, el experto en derecho Constitucional Jaime Vidal Perdomo, en su libro "La Región en la Organización Territorial del Estado", y luego de plantear dudas sobre la identidad sociológica del Caribe, así como del interés de otras zonas del país en convertirse en región, escribió que esa propuesta. La de la región, "no tuvo mayor acogida y se abandonó, y hoy nadie habla de ella".
Bueno, señor Vidal Perdomo, 2 ½ millones de caribeños estamos hablando de eso con más entusiasmo y vigor que nunca. Dos y medio millones de habitantes del Caribe, gracias al esfuerzo de sus 8 gobernadores y de ese protagonista sorprendente en que se convirtió nuestro Canal Regional, acudieron a las urnas a decir que es la hora de la región.
Yo tuve la buena fortuna de asistir hace 20 años, como asesor del doctor Eduardo Verano De a Rosa en la Constituyente, al nacimiento de ésta nueva oportunidad para las regiones.
El presidente Santos ha adquirido dos compromisos esenciales con la región: La ley orgánica de ordenamiento territorial y la creación del Fondo de Compensación Regional. Tenemos que estar todos en alerta. Y todos unidos. No nos prestemos a estrategias de confusión y despiste. La ley de Ordenamiento territorial no se opone al Fondo de Compensación. Tampoco a la disconversa. Menos si ambos son decisiones y compromisos del gobierno y de las mayorías parlamentarias.
Creo que no hay patetismo alguno si digo que ésta es una oportunidad única que no puede dejarse escapar, no se puede dilapidar, no se puede resignar ni conformar con soluciones deficientes.
Que no nos ocurra con el Fondo de Compensación lo que ya nos ocurrió con las normas constitucionales sobre la región, las cuales llevan 19 años convertidas en letra muerta porque el Congreso no expidió una ley de ordenamiento territorial.
Esta vez todo debe quedar reglamentado en las leyes respectivas. O por lo menos debe ponérsele un plazo máximo al Congreso para la expedición de las normas pertinentes, autorizando al gobierno a legislar por decreto en caso de que no concurra la ley en el tiempo previsto.
Queremos región y queremos Fondo de Compensación. Y las queremos para antes de ayer, una dimensión de tiempo que apenas se compadece con el bicentenario de nuestra pobreza y exclusión.
No nos digamos más mentiras. Nunca existió voluntad política para sacar adelante la regionalización. Decenas de esfuerzos por crear Fondos de Compensación han fracasado también ante las altas burocracias de Bogotá, han fracasado por las repetidas omisiones de un Congreso que en pocas ocasiones tuvo oídos para las quejumbres de la periferia.
Esta vez tendrán que oírnos. Esta vez tendrán que respetarnos. La región Caribe ésta en pie y no admitirá embelecos ni mentiras. Si vamos a crear región no será una sin dientes, sin autonomía, sin recursos. Si vamos a crear un Fondo de Compensación tiene que ser una suficiente para el tamaño del atraso acumulado de la Costa. No aceptaremos un Fondo de Compensación que no compense. No más saludos a la bandera, no más soluciones aparentes, no más abusos con el Caribe ni con el resto de la periferia colombiana.
Muchas Gracias.