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Discurso del Presidente del Congreso, Armando Benedetti, Foro Nueva Agenda de La Región Caribe

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL CONGRESO, ARMANDO BENEDETTI, FORO NUEVA AGENDA DE LA REGION CARIBE

BARRANQUILLA - ATLANTICO

OCTUBRE 1 DE 2010

En mi discurso de posesión como Presidente del Congreso de la Colombia, y con ocasión que en la misma fecha se cumplía el bicentenario de la Independencia Nacional, manifestaba que precisamente en ese lugar, en una esquina de la plaza de Bolívar, nació una balbuceante república en desarrollo de unos confusos y conocidos incidentes pueblerinos. Además expresaba que lo mas confuso era precisamente el texto de Independencia que pedía que viniera a gobernarnos un rey que en ese momento no lo era de España!

La disertación que hacía el pasado 20 de julio tiene plena aplicabilidad en este año del bicentenario, ya que más allá de los muchísimos acontecimientos, textos, héroes y mártires que merecen nuestro orgullo y nuestro entusiasmo, se impone una relectura sobre la clase de Nación y de República que desde entonces comenzó a construirse. Hay quienes concluimos de esa relectura que la nación colombiana fue imaginada excluyente desde las primeras narrativas.

Son esas narrativas de la época colonial, las que nos hacen pensar que hay ciertas cosas de hoy que parecen de ayer. A finales de siglo XVIII, por ejemplo, se les prohibió a Cartagena y Santa Marta abrirse al mar. Las autoridades españolas, en contraste, auspiciaban y estimulaban el de Caracas y la Habana. Entre 1700 y 1773, sólo un barco mercante español arribó a Santa Marta. Y ninguno la hizo en Riohacha!

La consolidación de Cartagena como plaza-fuerte y militar, aunque trajo algún desarrollo y crecimiento de la ciudad, a la postre mutiló sus expectativas de puerto comercial. Fue eso lo que posibilito el contrabando. Y ambas cosas, el contrabando y los objetivos militares, eran pretextados después por Santa Fe para prohibir el comercio exterior.

Ese destino lúgubre planteado por las autoridades coloniales continúo durante los primeros años de la vida republicana, y esta vez guiada por la conciencia social excluyente de la época, el historiador cartagenero Alfonso Múnera en su libro "Fronteras Imaginadas", sostiene que los dos más respetados pensadores de ese momento, José Ignacio de Pombo y Francisco José de Caldas, éste último reputado "el sabio", seguían el pensamiento precientifico de José Luis Leclerc, Conde de Buffon, quien en su Historia Natural aseguraba "que el estado de perfección encarnado por la raza europea blanca se había degenerado hacia formas inferiores como la raza negra, por influencia del clima." Lamark, otro científico del agrado y devoción de Caldas, pensaba que negros e indígenas podrían alcanzar la condición de civilizados por medio de un complicado proceso de blanqueamiento paciente y gradual llamado mestizaje.

Siguiendo esta misma perspectiva historiográfica, Antonino Vidal nos cuenta que las bases ideológicas sobre las que construyó nuestro proyecto de nación continuaron la labor de exclusión hispánica, en tanto que: "...se entendió la superioridad racial del blanco y natural de la civilización andina a la que Dios había agraciado con una naturaleza amable, fértil y en definitiva dispuesta para presentarse como modelo natural, político y espiritual superior al de todas las costas y tierras calientes llenas de miasmas, climas malsanos y degradaciones de la raza humana"

Por tal motivo, asegura Vidal, se cimentó una clase política miope, encerrada en las montañas, que perdió de vista el territorio geohistórico más importante de la nueva República: Panamá. Su pérdida, considerada la mayor catástrofe de la época, puede resumirse en la expresión del Presidente Marroquín al jactarse de nunca haber conocido el mar.

Esa brecha generada desde los cimientos mismos de la República de Colombia permaneció en el tiempo profundizándose a su paso, sus consecuencias, que son los problemas de las regiones periféricas de nuestro país, y muy especialmente de nuestra Región Caribe están sobre-diagnosticadas, sin embargo es menester hacer clara alusión a las mismas ya que la invitación de quien les habla se hizo para que disertara sobre la temática de desequilibrios regionales y sobre el Fondo de Compensación, por lo que enunciaré algunos ejemplos que son base para sostener el desequilibrio avisado:

En el campo político, desde hace más de 110 años no elegimos Presidente de la República, y en el Ministerio de Hacienda, que se encarga principalmente de las políticas y planeación económica, no está regido por un costeño en 90 años, el último fue Tomás Suri Salcedo.

El desequilibrio regional no solo se mide en la realidad política de que durante el siglo XX y lo que va corriendo del siglo XIX, no hemos tenido Presidente de la República, sino que un reciente análisis realizado por bandas de distancia a la línea costera, arrojó el triste resultado que en Colombia hay una clara relación negativa entre la distancia a la costa y el índice de riqueza, es decir, en cuanto mas te alejas del mar hay mayores posibilidades de bienestar.

Igualmente, hay una relación positiva entre la distancia a la costa y la participación de la población municipal en el total nacional. En otras palabras, lo que se observa en Colombia es que una mayor cercanía a las costas está correlacionada con situaciones de pobreza más críticas y baja participación en la población total nacional.

Nuestra mayor fortaleza es el mar, somos mar, somos Caribe pero En Colombia, para el periodo comprendido entre enero y marzo de 2010 la cantidad de peces desembarcados asciende a 10.894 toneladas de los que el 72% corresponde a pesca continental (en agua dulce), mientras que el 28% restante a pesca marina. De esta última, la región Caribe participa con el 28% del volumen extraído. Es decir, que el litoral marítimo Caribe apenas aporta el 8% de nuestra incipiente industria pesquera nacional, algo vergonzoso para cualquier nación que piense en su desarrollo.

En fin, todas estas cifras validan una realidad innegable, que nuestro Estado posee una serie de desigualdades regionales que la normatividad común no ha sido capaz de combatir.

Precisamente y guiado de las investigaciones realizadas por connotados economistas del Caribe, he venido impulsando la necesidad de crear un Fondo de Compensación Regional en Colombia, tal como exitosamente se ha hecho en otros países.

A nivel internacional hay muchas experiencias que se pueden mencionar para ilustrar cómo puede operar un Fondo de Compensación Regional, se destacan los casos de Italia, Brasil, la Unión Europea y Australia.

Brasil es el caso más importante para tener en cuenta, con la creación del Banco del Nordeste en 1952, cuyo objetivo es el de promover el desarrollo de la región del Nordeste, la más pobre del país, y con la posterior creación del Fondo Constitucional de Financiamiento del Nordeste, FNE, se han dado pasos importantes en la agenda de reducción de las disparidades regionales.

El Fondo de Compensación Regional que discute el Congreso de la República, es un componente junto con el Fondo de Desarrollo Regional del Fondo de Competitividad Regional.

El Fondo de Desarrollo Regional tendrá como finalidad principal la financiación de proyectos regionales de desarrollo. La distribución de sus recursos se realizará con base en los criterios de pobreza, eficiencia, población y equidad regional.

En el caso del Fondo de Compensación Regional tendrá una duración de veinte años. Se compone con un porcentaje (Aspiramos al 50%) del valor de los recursos del Fondo de Competitividad Regional y se destinará a las regiones más pobres del país, asignándole una alta prioridad a las zonas costaneras y fronterizas.

Esta propuesta de una nueva política para la equidad y contra la pobreza significará un cambio absoluto a la concepción de cómo distribuir estos recursos tan escasos y tan valiosos, precisamente por ese motivo, el Atlántico que hoy no recibe un peso de regalías directas recibiría en el 2012, 300 mil millones, en el 2013, 400 mil millones, y en el 2014, 500 mil millones de pesos.

Y así pasará con Bolívar, Magdalena, San Andrés, Cesar, Córdoba y Sucre, todos recibirán muchos más recursos de los que hoy reciben, por razones de equidad y compensación histórica nuestra Costa Caribe recibirá 30 billones de pesos en un marco de 10 años, estos son recursos suficientes, doctor Name, para extirpar siglos de exclusión.

A estas formidables ideas se le podrá oponer el sanbenito que la Nación nunca ha tenido voluntad política para sacar adelante la regionalización o la equidad. Se le podrá oponer que decenas de esfuerzos por crear Fondos de Compensación han fracasado también ante las altas burocracias de Bogotá, han fracasado por las repetidas omisiones de un Congreso que en pocas ocasiones tuvo oídos para las quejumbres de la periferia.

Si eso se podrá decir, pero en esta vez es diferente, esta vez tendrán que oírnos. Esta vez tendrán que respetarnos. La región Caribe ésta en pie y en búsqueda de un mejor destino, del destino que merecemos.