Lo ideal es enemigo de lo mejor

Por: Armando Benedetti
Senador de la República

 

La política es el arte de lo posible. Y lo mejor es enemigo de lo bueno, según sabe bien la sabiduría popular. No por conformismo, sino por aquello de pájaro en mano.

Nadie discute que lo mejor, es decir lo ideal, lo paradigmático, sería amarrar para siempre las transferencias a los ingresos corrientes, sin topes ni atenuantes.

Pero una política compleja sabe que no sólo los intereses de la región deben ser atendidos. Hace falta que algunos otros factores sean tenidos en cuenta. Por ejemplo factores macroeconómicos que generen estabilidad al desarrollo del país. Un abultado déficit fiscal y un endeudamiento desbordado pondrían en riesgo la inversión social. Es decir, pondrían en riesgo el desarrollo social de las regiones.

No estoy de acuerdo, por supuesto, con el editorial de El Heraldo. Las razones por las cuales afirmo que el escenario sano, bueno y posible es el diseñado por el proyecto de Acto Legislativo que estudia el Senado de las República son las siguientes:

Con la formula que proponemos se asegura la cobertura total de los servicios de salud, educación y avances significativos en saneamiento básico. El proyecto que estudiamos en el Senado esta orientado al cumplimiento de estas metas sociales ambiciosas que sólo buscan mejorar la calidad de vida de los colombianos.

Nadie puede negar que la fórmula adoptada en el Acto Legislativo No. 1 de 2001, además de posibilitar un escenario de financiamiento estable y sostenible, ha permitido la creación de 1.7 millones de cupos escolares y la inclusión de 7.2 millones de colombianos en el Sisben. Los maestros son los principales beneficiados. No han tenido que recurrir, como era costumbre, a las huelgas para el pago de sus salarios porque el país logró asegurar estos recursos. Las transferencias crecieron de 10 billones de pesos en el año 2001 a 16.4 billones de pesos en el 2006.

Con el Acto Legislativo, la economía creció indirectamente del 2.3% en el 2002 a 5.7% en el primer semestre del 2006, se recuperó la confianza en la inversión extranjera, la deuda publica se redujo y la tasa de pobreza disminuyó del 57% en el 2002 al 49.2% en el 2005.

Los contradictores del proyecto de Transferencias, presentado por el Gobierno del Presidente Uribe y del cual soy coordinador ponente, aseguran que somos centralistas y que los municipios y departamentos dejarán de recibir 52 billones de pesos por las modificaciones propuestas. Estas afirmaciones son una falacia.

Los avances de los entes territoriales en los ámbitos políticos, administrativos y fiscales, introducidos en la Constitución Política de 1991, son muestra de que Colombia es el país unitario con mayor avance en el proceso de descentralización en América Latina. Y son precisamente estos avances en descentralización los que han contribuido de manera significativa al saneamiento de las finanzas públicas y a menores niveles de pobreza y desigualdad.

Los municipios y departamentos deben estar tranquilos porque no es cierto que vayan a dejar de recibir 52 billones de pesos de transferencias, como lo ha asegurado el Gobernador del Atlántico. Esos 52 billones existirían sólo si el Congreso aprueba el proyecto presentado por el gobierno.

De aprobarse el proyecto, esos 52 billones serán invertidos en obras para las regiones como transmetros, distritos de riego, canalización de caños, mejoramiento y saneamiento fiscal de hospitales y universidades. ¿Barranquilla tendría hoy Transmetro si hubiera recibido directamente estos recursos?. Yo creo que no.

Si uno comparara los 836 mil millones de pesos que hubiera recibido Barranquilla por transferencias, según el artículo 357 de la Constitución Política, contra el billón 197 mil millones que ha recibido por concepto del Acto Legislativo 01 del 2001, los oriundos de Barranquilla pensarían de nuevo lo que han opinado.

El superávit de 800 mil millones de pesos logrados en el año 2005, por los municipios y departamentos, se da gracias al buen ciclo económico, la reestructuración de hospitales por parte de la nación, la sobretasa a la gasolina, las rentas de licores y cigarrillos cedidas por el nivel central y sobre todo a la aplicación de la ley 617 de 2001. Una situación diferente es la del Gobierno Nacional que mantiene niveles de déficit por asumir pensiones del seguro social, Cajanal, Adpostal, la Caja Agraria así como erogaciones por los procesos de desplazamiento y reinserción.

A los Alcaldes y Gobernadores y a todos los ciudadanos de la provincia y de las regiones de Colombia, frente al proyecto que se encuentra en discusión, vale la pena recordarles el refrán: frente a las transferencias y para asegurar los recursos de la inversión social, más vale pájaro en mano que ciento volando.

Desde esta óptica me parece injusta la afirmación del editorialista del HERALDO según la cual no estoy comprometido con la defensa de los intereses regionales. Debo aclarar, enfáticamente, que soy un defensor acérrimo de los intereses de las regiones, es decir, de las necesidades precisas de educación, salud y saneamiento básico de los habitantes de la provincia colombiana.

Por último, no deben olvidar los lectores, especialmente aquellos que en abrumadora mayoría respaldan al presidente Uribe, que el proyecto de las transferencias es un proyecto presentado por el gobierno que ayudé a elegir. Soy miembro del partido de la U, uno de los partidos de gobierno.

Ya no cuentan los votos individuales. Existe un régimen de partido y de bancadas. El partido de la U discutió su pleno apoyo en el Congreso. Un reciente fallo de la Corte Constitucional, prohíbe escudarse en falsas objeciones de conciencia (por ejemplo para asuntos puramente tributarios, como en éste caso) ni en "razones de política regional" para desatender el comportamiento de las bancadas.

En fin, que yo creo en el proyecto del gobierno, soy su coordinador y su ponente; creo en el gobierno de Uribe y en sus políticas fiscales, creo que el escenario del proyecto es un escenario factible, sano y razonable para las regiones, y creo finalmente, que el funcionamiento de las bancadas sirve al Congreso y al país.