PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, JUAN MANUEL SANTOS, EN HOMENAJE AL PRESIDENTE DEL CONGRESO, ARMANDO BENEDETTI
Barranquilla, Septiembre 30 de 2010
Alguien podría decir que este cachaco, en medio de tantos costeños, está como mosco en leche.
Yo, la verdad, me siento en mi salsa, acompañado de grandes amigos que se han reunido para homenajear a un líder de la región Caribe, que hoy tiene la gran responsabilidad de presidir a nuestro honorable Congreso de la República.
Querido senador Armando Benedetti:
Lo conozco desde hace varios años y siempre vi en usted a un joven líder, inteligente, inquieto, hábil y precoz.
Lo recuerdo en la redacción del periódico El Tiempo, cuando yo era subdirector y usted periodista de las secciones internacional y política.
Compartimos la pasión por las letras junto a su padre, don Armando Benedetti Jimeno, quien fue columnista del periódico durante 17 años.
Siempre admiré la lucidez del ex ministro Benedetti, que ha sabido combinar con altura el periodismo y la política, y estoy seguro, Senador, de que muchas de sus virtudes vienen de esa vena intelectual y analítica de su padre.
Ambos han sido hombres cercanos a mi familia y amigos muy especiales de Enrique, mi hermano; su hija Daniella -Armando- y mi hijo Martín estudiaron en el mismo colegio y hacían parte del mismo combo de amigos que se iba de rumba -yo no sé si por iniciativa de ella o de él-.
Todo esto para resaltar el afecto y la confianza que la vida nos ha permitido forjar.
Todos sabemos que Armandito, como muchos le dicen con cariño, no tiene pelos en la lengua, y esa franqueza es importante para la solidez de una amistad.
Alguna vez escuché una frase que viene al caso: "Un amigo nunca dice lo que uno quiere escuchar, sino la verdad y lo que es mejor para uno".
De hecho, pocos meses antes de la pasada elección presidencial, él fue uno de los primeros en advertirnos sobre las fallas de nuestra campaña en las regiones.
Corregimos el camino a tiempo, y aquí están los buenos resultados: dos presidentes unidos en este evento en Barranquilla, uno de la República y el otro del Congreso de la República.
Recuerdo también con especial gratitud su acompañamiento a mi esposa María Clemencia en recorridos por algunos barrios de Bogotá con muchas necesidades.
Queridos amigos de Barranquilla:
¡Tienen muchos motivos para sentirse orgullosos de tener a este paisano al frente del Congreso de Colombia!
Armando Benedetti es un servidor público incansable y exigente.
En este gobierno -y permítame decirle esto con cariño, Senador- hemos 'padecido' su intensidad para que seamos ágiles a la hora de presentar las reformas con las que nos hemos comprometido.
Pues este me parece un buen momento de sana revancha, doctor Benedetti, para insistirle con intensidad y urgencia en ese desafío histórico que tenemos con el país:
Usted tiene la tarea de explicarles a todos y cada uno de los costeños las bondades del proyecto de ley de ordenamiento territorial y la reforma constitucional de regalías.
Sabemos que contamos con su compromiso irrestricto -así lo manifestó en la Plaza de Bolívar el 7 de agosto- y lo felicitamos por la aprobación en primer debate de la reforma a las regalías.
En su discurso del día de mi posesión, el país entero advirtió su sensibilidad y preocupación por la pobreza de los colombianos y el desbalance social entre el centro del país y la periferia.
Voy a aprovechar este escenario para explicarles algunas de las bondades de nuestras iniciativas, pero insisto -doctor Benedetti- que a usted le corresponde asegurarse de que toda la Costa -y ojalá todos sus colegas en el Senado- las entiendan; y permítanme el atrevimiento de extenderles la misma petición al señor gobernador Verano de la Rosa y al señor alcalde Alejandro Char.
Con la Reforma a las Regalías, que crea el Fondo de Inversión Regional, vamos a lograr que los crecientes recursos que les corresponden a los colombianos, por la explotación de su subsuelo, se irriguen por fin a todas las regiones -¡a todas sin excepción¡- con especial énfasis en las menos favorecidas.
A mí me gusta la forma en que ilustra el tema nuestro Ministro de Hacienda, el doctor Juan Carlos Echeverry:
Él dice que debemos ver al país como una gran tostada en la que se debe untar la mermelada de las regalías por encima de toda la superficie, sin dejar espacios en blanco.
Eso es apenas justo; todos deben morder un pedazo de la tostada con mermelada.
El Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy decía que uno no puede sentirse verdaderamente rico, si está rodeado de pobres.
Yo los invito a reflexionar que ninguna región se puede sentir próspera si al lado, sus mismos compatriotas, pasan hambre.
Tengo otro argumento para persuadirlos y éste es más pragmático:
Si sacamos adelante estas iniciativas, por mal que nos vaya, ¡nos va a ir muy bien!
Miren: a partir del año 2012, si aprobamos las iniciativas legislativas con la debida diligencia, las seis regiones en que naturalmente se divide Colombia -que son la Caribe, la Pacífica, la región Sur, la Amazonía/Orinoquía, el Nororiente y el Centro- contarán con recursos de regalías por encima de los 6 billones de pesos cada año, ascendiendo a más de 10 billones de pesos por año al final de la década.
En dólares, eso nos da -para comenzar- ¡más de 3.300 millones de dólares al año!
En el caso del Caribe estamos hablando de recursos entre 10 y 15 billones de pesos en la próxima década.
Aquí estamos hablando no sólo de más recursos, sino de equidad en tres niveles: equidad regional, equidad social y -muy importante- equidad generacional, porque además estaremos ahorrando para nuestros hijos.
Ya he explicado en Barranquilla que cada barril de petróleo, cada onza de oro, cada tonelada de carbón, ¡no se recupera!; son recursos no renovables que se esfuman.
Por eso es apenas justo que los recursos de nuestro subsuelo deben servir para darles prosperidad a todos, en cada rincón del país e incluso a quienes están por nacer.
El objetivo de estas reformas también es hacer que las regiones planifiquen, coordinen y sean dueñas de su destino y de sus recursos, para que los utilicen, con eficiencia y transparencia, en la ejecución de grandes proyectos.
Doctor Armando Benedetti, apreciado amigo:
El Congreso y el Gobierno Nacional -¡usted y yo!-, debemos estar a la altura -y aún más arriba- del reto que nos ha impuesto la nación.
Los colombianos depositaron su confianza en nosotros para gobernarlos con eficiencia y compromiso.
La apuesta que estamos haciendo no es un paño de agua tibia para resolver problemas a corto plazo.
¡Y no son sólo las regalías!
La Ley de Víctimas, la Ley de Formalización y Primer Empleo, el Estatuto Anticorrupción, la reforma al Sistema de Salud, la Ley de Tierras -que presentaremos próximamente-, las iniciativas para mejorar la Seguridad Ciudadana, entre muchas otras, son trascendentales reformas con positivas repercusiones para el país en los próximos 20 y 50 años.
Los colombianos confiaron en nosotros cuando refrendaron en las elecciones su acuerdo con este proyecto de Unidad Nacional.
Los colombianos confiaron en usted cuando lo reeligieron Senador de la República.
Las bancadas del Congreso le expresaron su apoyo cuando lo escogieron como su Presidente.
Los costeños que vinieron a homenajearlo esta noche admiran su capacidad como dirigente.
Yo, personalmente, senador Benedetti, también tengo mucha fe en lo que será su gestión.
Tenemos usted y yo, tenemos el Gobierno y el Congreso, un compromiso histórico con el futuro de nuestra patria.
Sé que juntos, como debe ser, podemos lograrlo.
Muchas gracias a todos